Hoy en día, con el furor de las redes sociales, aparece una figura importante dentro de ellas que debemos controlar correctamente para que no afecte de manera negativa a nuestra marca. Estos son los llamados Trolls.

 

¿Qué son?

Podemos darnos una idea ya por el nombre a que apunta, definitivamente no suena como algo amigable. Los Trolls son personas que buscan provocar de manera intencionada a otros usuarios, creando debates sin sentido, controversias y demás situaciones mediante mensajes ofensivos e insultos.

Por lo general apuntan a usuarios “novatos”, es decir, que desconozcan de su existencia cayendo de manera fácil en la provocación. Sus fines son variados: pura diversión, desviar el foco de la conversación e incluso desacreditar una marca. Este último punto es el que más debería importarnos.

¿Hay de distintos tipos?

Si, en internet podremos encontrarnos con una gran cantidad de tipos de Trolls.

  • Están aquellos que buscan mínimo error para exagerarlo lo más posible.

  • Aquellos que buscan hacer bromas sin sentido en todo momento.

  • Spam: son aquellos que envían mensajes que nada tiene que ver con el tema tratado en cuestión. Puede ser a través de imágenes, cadenas y demás.

  • Aquellos que se hacen pasar por expertos, respondiendo dudas y consultas de los usuarios.

  • “Partidarios”: buscan desprestigiar a una marca y promocionar la suya y viceversa. Este tipo de Trolls es muy común en la competencia desleal entre las marcas y en la política.

¿Cómo podemos identificarlos?

Por lo general, los Trolls siguen siempre un comportamiento similar:

  • Se ocultan: no muestran sus verdaderos nombres, muchas veces no tienen foto de perfil (o cuentan con una falsa) y su información de perfil es muy extravagante.

  • Insultan: critican ferozmente a todos apelando a insultos en los comentarios, pero luego son ellos los que se sienten “víctimas” de los insultos de las otras personas. Siempre creen que todos están en su contra y por eso descalifica a los demás.

  • Sus comentarios no tienen una base lógica: sus dichos carecen de un sustento lógico y se creen los dueños de la verdad absoluta. Por más obvia que sea la mentira (por ejemplo que las bananas son amarillas, el lo discutirá).

  • Se imponen ante todos y todo: Se denominan “amantes de la libertad de expresión” y atacan a todos aquellos que quieren censurarlos, pero bien ellos pueden censurar a quien quieran.

  • Uso de la violencia: amenazan constantemente.

  • Se contradicen constantemente: al igual que sus mensajes carecen de lógica, tampoco poseen un hilo conductor y muchas veces pueden escribir algo y al siguiente mensaje contradecirse sin admitirlo.

Lo importante es saber detectarlos a tiempo para que no causen estragos a tu marca o producto. ¿Buscás asesoramiento para mejorar tu presencia en redes sociales? Te invitamos a contactarte con nosotros.

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